En 1982, Activision lanzó Pitfall! para la Atari 2600, un videojuego diseñado íntegramente por David Crane. Y esto no es un detalle menor: hablamos de una época donde un solo programador podía concebir, diseñar, programar y pulir todo un juego entero.
El año pasado se cumplieron 40 años del lanzamiento de Microsoft Excel, uno de esas marcas que definen una categoría de productos, como quien dice kleenex o usamos googlear como verbo. Pocos recuerdan que antes no se decía “una planilla de Excel” sino “una planilla de Lotus” mucho menos que hubiera una empresa que se llamaba Lotus Software.
Si estás leyendo esto y tenés más de 30, probablemente te pase algo parecido a mí. Hubo un momento de la vida en el que jugar era fácil. No porque los juegos lo fueran, sino porque la vida lo era. Tenías tiempo de sobra. Pocas responsabilidades.
Y la única pelea real era que no te apagaran la consola justo cuando estabas por pasar ese nivel imposible. Jugar era sin reloj. Sin culpa. Sin agenda.
Las empresas iban apreciando la utilidad de las computadoras personales y seguían sumando PCs en sus oficinas para las más diversas tareas. En principio este crecimiento era un poco caótico. Las sucesivas máquinas tenían distinta configuración. No todas tenían impresora.
Hacia la década de 1980, IBM prácticamente dominaba el mercado argentino con sus poderosas computadoras empresariales y sus sistemas satelitales para sucursales.
Las otras marcas que habían competido por ese mercado —especialmente en el sector bancario— se fueron retirando paulatinamente, dejando como vestigios sistemas que pronto quedarían obsoletos y que terminarían forzando el cambio hacia IBM. Atrás iban quedando NCR, Burroughs o Univac, que redujeron su presencia al mínimo, salvo casos puntuales como NCR en el negocio de los cajeros automáticos.
La saga Mafia tenía algo que muy pocos juegos lograron: no competía con la espectacularidad… competía con la atmósfera.
Mafia: The City of Lost Heaven *fue una revelación en 2002.
Mafia II se volvió casi de culto en 2010 por su estilo, personajes y momentos cinematográficos.
Cuando anunciaron Mafia III en 2016, la comunidad entera se prendió fuego: nueva ciudad, nueva época, nueva historia… y la promesa de un salto de calidad enorme.
Los trailers prometían intensidad. Los comunicados hablaban de riesgo narrativo. Las entrevistas reflejaban ambición.
Como sociedad hemos convenido que el período natural de un año es un buen lapso de tiempo para que, en el marco de cualquier proyecto, podamos: 1) ponernos objetivos, 2) arrancar con todo y 3) reflexionar sobre cómo nos fue —si lo logramos o no—, hacer los reconocimientos y correcciones necesarias, aprender y crecer; quizás descansar, y finalmente volver a poner la mira en el año que sigue para repetir el proceso.
La actitud es hacer las cosas pensando en que el proyecto será eterno y que, en cada nueva vuelta, podremos plantearnos objetivos superadores. Con este inicio de 2026 volvemos a encontrarnos, justamente, en ese punto 3 del recorrido de una rueda que ya lleva unos cuantos años girando.