Pablo Sartor – psartor@um.edu.uy
Marzo 2026

Los síntomas
Algo no cerraba aquella noche.
Mi Commodore 64 sonaba raro. La música de los juegos tenía algo extraño: ciertas melodías parecían incompletas, algunos efectos simplemente desaparecían, como si alguien hubiera decidido silenciar selectivamente partes del universo sonoro de la máquina.
Primera sospecha: el televisor. Cambio de pantalla. Mismo resultado.
Segunda sospecha: el famoso chip de sonido, el legendario MOS Technology SID 6581. Si había un culpable probable, era él.
Voy a BASIC. Hora de interrogar registros.
Empiezo con una serie de POKE clásicos para generar una onda triangular en el canal 1:
POKE54296,15 : REM VOLUMEN MAX
POKE54273,20 : REM FRECUENCIA DE NOTA ALGO GRAVE
POKE54277,0 : REM ATTACK Y DECAY INMEDIATOS
POKE54278,240 : REM SUSTAIN MAX, RELEASE INMEDIATO
POKE54276,17 : REM DISPARAR SONIDO ONDA TRIANGULAR
La respuesta llega clara: suena hermosa. Limpia. Sin titubeos.
Cambio entonces a onda diente de sierra:
POKE54276,33
Perfecta otra vez.
Hasta ahí, el sospechoso parecía cooperar.
Pero cuando llega el turno de la onda cuadrada:
POKE54275,4 : REM ANCHO DE PULSO NO NULO
POKE54276,65
Silencio.
Ni una vibración. Ni un murmullo.
Pruebo con ruido pseudoaleatorio:
POKE54276,129
Nada.
Repito en los canales 2 y 3. Igual resultado.
Y entonces ocurre algo aún más desconcertante: después de un rato, sin explicación aparente, la onda cuadrada empieza a sonar.
Como si el sospechoso hubiera decidido hablar… pero sólo por un instante.
Apago. Enciendo.
Otra vez el mismo comportamiento.
No quedaba alternativa: había que abrir la máquina.
El problema
Dentro del gabinete aparece la primera pista concreta: placa assembly 250466, equipada con un SID original MOS 6589 y no con el posterior 8569, habitual en revisiones posteriores y en la Commodore 128.
Inspección visual: pistas sanas, nada quemado, nada roto. El SID, afortunadamente, está en zócalo.
Cambio el chip por otro. Repito pruebas. La falla sigue.
Eso parecía descartar al chip, aunque la intuición todavía desconfiaba. Entonces pruebo con un tercer SID, rescatado de una vieja C64 “panera”.
Y ahora sí: funciona.
Por un momento, el caso parece resuelto. Pero dura poco. Apago, enciendo, repito… Y el problema regresa.

La onda cuadrada desaparece otra vez. El ruido también.
Los tres chips no podían estar enfermos exactamente del mismo modo. Ahí quedó claro: el verdadero culpable todavía seguía escondido.
Los síntomas, especialmente ese comportamiento errático al reemplazar el tercer chip, apuntaban a otra clase de crimen: conexiones débiles, soldaduras dudosas, pistas traicioneras.
Entonces aparece el momento eureka.
La onda triangular se activa poniendo un 1 en el bit 4 del registro 5 del SID.
La diente de sierra usa el bit 5.
La cuadrada y el ruido dependen de los bits 6 y 7.
Demasiada coincidencia.
¿Y si justamente esas líneas de datos no estaban llegando?
Si D6 y D7 del bus fallaban, el SID jamás recibiría un 1 en esos bits. Y sin esos bits, cuadrada y ruido eran imposibles.
Antes de buscar continuidad, hago una prueba lógica.
Genero una onda triangular con valor 9 (00001001) en el registro de frecuencia: nota media.
Luego activo bit 6:
POKE54273,64+9
Debería sonar mucho más aguda.
Pero no cambia absolutamente nada.
Activo también bit 7:
POKE54273,128+9
Mismo resultado.
Bingo.
Los bits D6 y D7 no estaban llegando.
La solución
Tester en mano, comparo continuidad entre el CPU MOS Technology 6510 y el SID.
D0 a D5: impecables.
D6 y D7: muertos.
O casi.
A veces aparecía continuidad… pero sólo si presionaba los pines del SID.
Eso ya olía a zócalo.
Retiro el chip y observo con más atención.
Ahí estaba el verdadero culpable: los alojamientos correspondientes a ambos pines presentaban fisuras, con esa tonalidad verdosa típica de metal envejecido, como una pequeña estatua corroída por décadas de historia digital.
La solución no sería elegante.
Pero sí efectiva.
Doblo horizontalmente ambos pines conflictivos del chip para que no entren en el zócalo y sueldo dos pequeños puentes hacia puntos confiables de la placa donde conectan D6 y D7.
Una cirugía menor. Sin anestesia.
Vuelvo a colocar el resto del chip.
Enciendo.
Pruebo.
Y entonces sí: todo funciona.
La onda cuadrada regresa. El ruido también.
El legendario SID vuelve a hacer su magia, como si nada hubiera ocurrido. Ahora sí, puedo descansar en paz.
Caso cerrado. 🔧🎵🕵️
***

SOBRE EL AUTOR
Desde mi primera C=64 en 1986, fan de las microcomputadoras y electrónica clásica. Soy PhD e ingeniero en computación, consultor en TIC para empresas varias y profesor en la escuela de negocio IEEM de la Universidad de Montevideo.
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